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Cuando se habla de belleza masculina, se camina sobre una línea muy delgada. Un hombre completamente desarreglado, con poco pelo, y mal vestido, nunca es atractivo. Pero, un hombre excesivamente arreglado, preocupado por cuanta arruga le aparezca en el rostro, por si el flequillo está en su lugar o no, o por si un raviol tiene más calorías que un vaso de gaseosa, tampoco lo es.

Sí existe una pequeña lista de tips básicos, que van a hacer que se pueda caminar sobre esa línea delgada, sin caer en alguno de los polos, y mantenerse como un hombre bello. No hay necesidad de convertirse en un metrosexual, pero tampoco hace falta ser la personificación de Homero Simpson.

Por ejemplo, la calvicie es un tema que mucho les preocupa. Es siempre preferible una cabeza calva bien lucida y cuidada, que un implante poco atractivo y artificial, o un exceso de flequillo que poco disimula las entradas.

Las camisas floreadas pasaron de moda: y mucho menos una hawaiana, están out hace muchísimos años, así que ya no insistas con ella. Los pantalones deben tener el largo que corresponde: no es atractivo el pantalón que deja ver las medias, luce como los típicos estudiantes burlados de series de los noventa. No al exceso de uso de cremas y abuso del espejo. Las cremas son generalmente para las mujeres, lo mismo que la cantidad de veces que se miran al espejo. Eso los hace menos naturales, y a veces, menos varoniles.

Un hombre peinado de forma despreocupada, y sobriamente vestido no necesita de muchos trucos de belleza para ser correcto. Y aunque lo correcto no deslumbra, jamás quedará mal.